La prensa escrita es, con diferencia, la más damnificada por la crisis que afecta, en mayor o menor grado, a la industria de los medios de comunicación. El cambio de hábitos impulsado por la digitalización y no haber sabido adaptar sus contenidos ni su función a esta nueva era, entre otras razones, ha causado una hecatombe en cuanto a cifras de difusión y también, en una parte por errores propios, en lo que atañe a ingresos por publicidad.

Pero, a pesar de la delicadísima situación que atraviesan las ediciones impresas, son bastantes los estudios, análisis y opiniones que creen que 2019 va a ser el año en que los periódicos impresos se redefinirán y, (teniendo en cuenta que sus cifras de difusión no serán nunca, ni de lejos, las que tuvieron en la década de los 90 y primeros años del siglo XXI) podrán encontrar su hueco en el mercado.

¿Cuáles son esos cambios que deben realizarse? Aquí va una selección de los aspectos más repetidos o destacados en los informes, sin ánimo de exhaustividad.

Adaptar los contenidos a la nueva era: noticias cortas y noticias largas

Casi todos los estudios que van en esa línea coinciden en que, en general, los periódicos impresos aún no han sabido reaccionar en cuanto a contenidos. Siguen publicando en algunos casos las mismas informaciones que en la edición digital se dan el día anterior, sin hacerse fuertes precisamente donde más carencias tiene el digital.

¿Cuáles son algunas de esas carencias? Una de ellas, lo que se está llamando la “infoxicación”. Los diarios digitales, que se siguen nutriendo por publicidad, publican centenares de artículos al día, mezclando en portada y muchos canales informaciones de interés, con otras banales, actualizaciones que no aportan nada más que tratar de volver aparecer en las noticias de Google, ampliaciones y reiteraciones ad infinitum, etc.

Además, el tamaño de esas noticias es generalmente medio; es decir, entre 600 y mil palabras, dado que es mucho más rentable en términos de publicidad digital dos noticias de 500 palabras que una de mil (el problema vendrá cuando esos medios traten de lanzar muros de pago con esa mentalidad), pero escasean los grandes reportajes y las noticias cortas (porque Google no suele posicionar informaciones de menos de 300-400 palabras, o al menos no en posiciones destacadas)

Por lo tanto, la prensa digital ofrece (en general, con las consabidas excepciones de los diarios de calidad líderes), muchas informaciones y de tamaño medio, que traen aparejados dos problemas: infinitud de temas que causan cansancio en el lector porque parece que uno nunca está suficientemente informado, y escasa profundización en los grandes temas.

La prensa escrita, por lo tanto, debe saber posicionarse en ese terreno de juego:

  • Análisis de los grandes temas, con toda la profusión de diseño e infografías que sea necesario, que dé al lector la capacidad de entendimiento y las claves necesarias de las que carecen los artículos publicados en prensa digital (o aunque se publiquen, la atención a la pantalla suele ir decayendo a medida que pasan los minutos, no así con el papel),
  • Una selección y jerarquización de los temas importantes del día, que puede remitir a la web con titular y dos o tres líneas, o recogerse en forma de breves, para que cualquier lector, al acabar la lectura del periódico de papel tenga, por un lado, la profundidad necesaria que requieren los grandes temas por los que ha apostado el papel, y por otro, una guía informativa de las noticias seleccionadas, que remiten a la web, con las que cualquier lector tendría ya las necesidades informativas cubiertas.

Sin embargo, la mayor parte de los medios de comunicación impresos siguen ofreciendo lo mismo que el digital, en cuanto a tamaño y oportunidad. Las newsletter y las ediciones segmentadas por temas, que muchos periódicos digitales preparan para 2019, pueden dar la estocada definitiva a los medios impresos en este asunto si no son capaces de liderar esta área, que debería ser uno de sus fuertes.

Más locales que nunca

La crisis ha hecho que muchos medios generalistas hayan cerrado sus ediciones locales y que muchas ediciones regionales hayan cerrado las corresponsalías en muchos municipios y hayan apostado por potenciar redacciones centrales y servicios centrales que al final, en el ratio de un periódico local digital, hacen que la información de los municipios haya quedado en un 30% y el resto sea de producción general, en el caso de grupos editores.

Y es un error, apuntan los informes. Hay que deshacer ese camino, no para recoger decenas de pequeñas noticias de cada ciudad o municipio, sino para que lo que sucede en las ciudades y municipios, con valor de cercanía emocional y de interés general, aflore aprovechando la calidad periodística y sea de interés para esa zona, pero también para todos los demás territorios a los que se dirige el medio.

Los periódicos digitales están poblados de informaciones generales, desde el vídeo viral que se repite en todos los periódicos hasta la saciedad a cualquier tema que pueda aportar algunas miles de páginas vistas más. La edición impresa debe jugar en otra liga, y pasa por volver a los territorios, a ser más locales que nunca. Y, en la medida de lo posible, también ir recuperando corresponsalías en el extranjero.

Utilidad

Esa profusión de información digital hace que el concepto de utilidad, uno de los que más se valoran en este momento, apenas se tenga en cuenta. Los periódicos impresos deben pensar en términos de utilidad a la hora de diseñar su estrategia de contenidos. Lógicamente, en un primer nivel, está el obtener conocimiento para saber interpretar mejor la sociedad en la que nos movemos y podamos tener un criterio formado, pero en la medida en que esa utilidad descienda más, con calidad, a nuestro día a día y nuestro entorno más cercano, y nos dé claves para desenvolvernos en él, más opciones para que el periodismo escrito sobreviva.

Periodicidad

Muchos periódicos impresos, de lunes a jueves, son perfectamente prescindibles, porque apenas hay diferenciación en cuanto a lo que publican los medios digitales. Simplemente, dan servicio a un lector que se acostumbró a acudir al quiosco y sigue yendo, sin ningún otro aliciente.

Sin embargo, viernes, sábado y domingo, los periódicos impresos se reinventan, dejando de lado la actualidad y ofreciendo al lector informaciones y análisis que no se encuentran en otro lugar. ¿Es posible encontrar un tipo de contenidos adecuados también para las ediciones de lunes a jueves?

Precio y exclusividad

Uno de los principales errores en los que ha incurrido la prensa impresa desde finales de los 90 se sigue manteniendo. No tiene sentido ofrecer gratis en el digital esos contenidos que tanto cuestan de hacer, indican algunos de los informes. Tampoco es una estrategia sostenible colocarlos detrás de un muro, que puede costar dos o tres euros al mes, porque no ayuda a la diferenciación por exclusión; es decir, se paga más por un artículo que no puede encontrarse en otro lugar.

Los medios impresos deben repensar esta estrategia: o los artículos diferenciales para papel van sólo a la edición impresa o si van a la digital, es necesario que estén en una suscripción premium total (a precio mayor) o disponible como un plus por el que se paga el valor real, pero no dentro de paquetes de pago a precios irrisorios. Ahora bien, si la información no es diferencial, aunque se publique en papel, no servirá de nada.

Reforzar aquello que sólo puede ofrecer el papel

Algunos estudios y columnistas indican que las ediciones impresas han querido en algunos casos copiar tanto al digital que han olvidado sus fortalezas. La International News Media Association (INMA), por ejemplo, acaba de publicar un artículo, en esa misma línea, firmado por Stuart Howie, autor del libro The DIY Newsroom, en el que indica que es optimista en cuanto al renacer de los medios, “porque las ediciones impresas hacen cosas que las digitales que no pueden”.

 Lo impreso genera confianza. Las investigaciones, indica Howie, muestran que incluso los millennials, que no tienen afinidad con los medios tradicionales, confían más en los medios impresos que en otras fuentes, particularmente en las redes sociales.

El Yellow Social Media Report 2018 (Australia) desveló que el 73% de los encuestados confiaba en las fuentes de noticias tradicionales, incluidos los medios impresos, muy por encima de lo que aparecía en las digitales, sobre todo las redes sociales. Además, un tercio de los encuestados admitió haber reaccionado a algo en las redes sociales que luego descubrieron que no era cierto.

“Lo digital nos llama la atención, pero lo impreso nos gana el respeto”, indica Howie.

La impresión es táctil. La tangibilidad de la impresión enciende los sentidos de una manera diferente a lo que vemos en una pantalla, dice Howie. “Una compañera mía de marketing cuenta la historia de cómo estaba tratando de dar a conocer una idea. Fue difícil, hasta que la presentó en un folleto que describía brevemente el paquete que se ofrecía. Vendido. Imprimir nos proporciona una experiencia reconfortante y relajante. Nada mejor que un macchiato y el periódico de la mañana”.

La impresión debe ser útil. “Los periódicos y revistas han demostrado ser formatos duraderos y útiles. El teléfono móvil es el dispositivo útil por excelencia, pero también se puede hacer mucho con el papel. Los mejores productos impresos son lo que necesitamos para saber e ilustrarnos sobre el mundo sin que tengamos que rastrear a través de la World Wide Web”, apunta.

La impresión es permanente. “Procesamos, retenemos y recordamos mejor la información a través de la impresión. Un estudio de la Universidad de Temple (EEUU) Descubrió que el papel era mucho mejor que el digital en una gran cantidad de áreas, incluso para crear una reacción emocional y un deseo por un producto o servicio. El estudio desveló que el marketing impreso activaba el estriado ventral del cerebro más que los medios digitales. Otro estudio descubrió que el material físico era más real para el cerebro y, por lo tanto, podía categorizarse y procesarse. La impresión tiene impacto y permanencia”.

La impresión es lo nuevo. “La impresión es la nueva moneda en un mundo digital donde todos tienen un sitio web y viven sus existencias personales y comerciales de manera ostentosa en las redes sociales. The Economist honra la palabra escrita en su hermosa revista semanal de noticias. Monocle es una revista mensual que emana una fuerte personalidad internacional. Un ejecutivo de HarperCollins nos comentaba que las ventas en línea de sus títulos impresos de Amazon se disparan un 15% año tras año. ¿Por qué el resurgimiento? Los libros impresos captan la atención de la gente y son permanentes”. 

Para el autor de The DIY Newsroom, por lo tanto, los medios impresos deben establecer estrategias que sepan sacar partido a sus fortalezas y no ofrecer productos para los que el digital es más fuerte.

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1 COMENTARIO

  1. Me gustaría hacer una revista de motor impresa, todos los comentarios son negativos hacia esta iniciativa, ¿qué hago? Sería viable! Está el problema en la distribución¿?

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