Pipo Serrano es especialista en transformación digital de medios y en periodismo móvil (mojo), además de asesor, consultor digital y profesor titular de periodismo digital. En el libro “La transformación digital de una redacción y el periodismo móvil (mojo)” cuenta cómo afrontó la transformación del 8 al Dia, -programa señero de la cadena privada catalana de televisión 8TV de la que es accionista mayoritario el grupo Godó- y posteriormente de todos los programas informativos que quedaban bajo el paraguas de 8 al Dia.

“En una transformación digital el principal reto es el factor humano”, asegura, y explica que aunque los comienzos de cualquier transformación digital de un medio de comunicación son complicados, hay un momento, cuando empiezan a verse los resultados, que todo empieza a fluir y las barreras y la resistencia, muy fuertes inicialmente, empiezan a desvanecerse.

Destaca que hay algunas claves importantes a la hora de afrontar una transformación digital de un medio: que el CEO apoye sin fisuras la transformación digital y a la persona que la está realizando, y que la parte analógica tenga resueltas algunas cuestiones previas, porque si no, se comete el error de tratar de solucionar en la vertiente digital lo que en realidad es un problema de la parte analógica.

 

PREGUNTA (P). En el proceso de transformación digital de un medio de comunicación, que relatas en el libro, ¿cuál fue el principal problema con el que te enfrentaste para poder avanzar y gestionar el cambio: mentalidad, rutinas heredadas, tecnología obsoleta…?

RESPUESTA (R). El principal problema es el factor humano. La parte del mindset es lo más complicado en un proceso de transformación digital de un medio de comunicación.  Lo primero que la gente piensa es que van a trabajar más por el mismo dinero. La primera, por tanto, es una resistencia mental, de cambio de hábitos, pero es cierto que se supera rápidamente cuando se vislumbra que va a dar la posibilidad de contar más historias. Hace falta también que haya gente alineada completamente con ese cambio, no digo que necesariamente sean los líderes, pero sí profesionales que sepan imprimir un ritmo al trabajo y que ayuden a que se empiecen a ver pronto los resultados, que es el punto de inflexión.

 

(P). Hay todavía muchas redacciones de medios heredadas. Periódicos  que tratan de digitalizarse pero que, por ejemplo, vienen de muchos años de hábitos de edición impresa. ¿Cuáles son las pautas, la hoja de ruta que debe afrontarse a la hora de iniciar una transformación digital de un medio de comunicación? ¿qué debe tenerse en cuenta?

(R).  La mejor manera de afrontar una transformación digital es entender que lo digital no es la adaptación de lo demás a un campo nuevo, sino que es un campo nuevo. En España, en estos momentos, uno de los principales problemas de los medios que tratan de hacer una transformación digital es que hay muchos que quieren adaptar lo que tienen al digital, y pienso que es un error.

El digital es un canal en sí. En el caso de 8 al Dia, en el que me centro en el libro, cuando Josep Cuní confío en mí para desarrollar la transformación digital, la mejor palanca fue que en la primera reunión de temporada, cuando se iba a hacer ese cambio duro, y que implicaba también la inclusión del periodismo móvil, dijo. “Este año vamos a cambiar las cosas. Primero va a ser el digital y luego iremos a la tele, pero lo primero va a ser el digital”.

Y efectivamente lo primero fue el digital y cada cosa se contaba en el lenguaje que tenía que ser contado, que no necesariamente era el de la tele. En algunos casos, eso luego iba a la tele, y en muchas ocasiones lo de la tele iba al digital, pero no necesariamente el camino tenía que ser de la tele al digital ni todo se hacía para que fuera aprovechado exclusivamente por la tele.

 

(P). En lo que todos los que están desarrollando planes de transformación digital en medios coinciden es que si el staff, desde el consejero delegado hasta el director, no están implicados, la transformación digital no es posible.

(R). Sin duda. Hay dos claves necesarias para que una transformación digital funcione y lo veo todos los días no sólo en medios de comunicación sino por ejemplo también en marcas. La primera es que el CEO, el director de orquesta, crea firmemente en la necesidad de acometer la transformación digital y confíe ciegamente en ti. Eso no ocurre a menudo. Y si no ocurre, la consecuencia es que no te traspasan los galones. Y cuando no te traspasan los galones y le tienes que decir a alguien “ahora vas a salir con este trípode, con este móvil, con esta antorcha y con todo”, la receptividad desde luego no es la misma.

Es técnicamente imposible realizar esa transformación si no están alineados con el proyecto todos los directivos. Me ha pasado a veces y he tenido que decir que no entraba en algún proyecto, porque si no se traspasan los galones el proyecto de transformación está muerto antes de nacer.

Esa es una clave, por un lado, y por otra, diría que es importante no caer en el error de pensar que lo digital está aislado de lo analógico. Lo uno influye en lo otro. Es necesario también que lo analógico esté bien asentado. Te puedes apalancar en un proyecto analógico para hacer una apuesta digital, pero si cuando vas a trabajar en el digital lo analógico se tambalea, o le preguntas a alguien qué somos y qué hacemos, y no tienes una esencia muy clara, un core muy bien dibujado, la iniciativa muere. Como digo muchas veces, el digital no es más que el amplificador, el altavoz que lo que hará es expandir mucho más todo aquello que has hecho y en casos como el periodismo, además, crecer en muchos más campos, pero si la esencia, la materia prima, el diamante, no está bien perfilado, todo se viene abajo. Ese problema pasa permanentemente y tienes que decir: “ese problema arranca del analógico. Resolvedlo primero en analógico, porque si no, no podemos crecer en digital”.

 

(P). Cuando reúnes a la gente, a la plantilla, por primera vez, y les explicas el proyecto de transformación digital, suelen crearse tres subgrupos, a grandes rasgos: los fieles o convencidos, que te van a apoyar porque creen en ti y en el proyecto; un gran grupo de trabajadores que ni están a favor ni en contra, sino que se decantarán hacia un lado u otro según les afecte a favor o en contra y un subgrupo que estará a la contra siempre, que será la resistencia.  ¿Cómo se convence a los escépticos y cómo se vence a la resistencia?

(R).  Efectivamente. Ese quizá es uno de los retos más apasionantes. Cómo lograr vencer las resistencias de esos subgrupos y yo añadiría que el último grupo, el de los resistentes, no sólo no te ayudará, sino que aprovechará cualquier motivo para tratar de derrotarte; te pondrá palos en la rueda para que fracases. Para salir adelante, en primer lugar, como decía antes, deben traspasarte los galones.

Una vez traspasados los galones, es clave que el responsable de transformar el medio no titubee en ningún momento. Hay que dejar muy claro que esto es un transatlántico en marcha, con una importante velocidad de crucero, y el que quiera subirse, bien, y el que no, que se vaya. El mundo va hacia allí y el que no lo quiera ver ahora ya lo verá dentro de unos años, pero no podemos esperarle.

Hay que explicarlo, eso sí, y que vean que esto no es un capricho, pero si no hay colaboración por parte de algunas personas, y sigues centrado en eso, no avanzas. Yo, por ejemplo, en 8 al Dia, cuando presenté el plan para introducir el periodismo móvil, lo acompañé con casos de éxito de medios internacionales como la BBC o la CNN, en donde periodistas de más de 50 años habían hecho esa reconversión y habían ayudado a que los cambios se realizaran con éxito.

Cuando les explicas estos ejemplos, ven que estamos hablando de algo que es necesario y que aporta mejoras. Además, en el momento en que ven que hacemos el doble de transmisiones, porque tenemos el doble de equipo, y no hemos echado a ningún cámara, empiezan a disiparse las dudas.

Y hay un momento, como cuando haces una excursión en bici por la montaña en que, cuando superas todas las excusas, como que hace calor, que el terreno es abrupto, etc., algo hace click y todo empieza a fluir mucho mejor.

 

(P).  La tecnología está teniendo un peso importante no sólo en la transformación digital de medios de comunicación, sino en el día a día del periodista. Pero, ¿no nos estamos centrando demasiado en la tecnología a costa de olvidar un poco el periodismo? ¿No estamos formando por ejemplo a los periodistas en herramientas, pero olvidando un poco los valores tradicionales del periodismo?

(R). Sí. Así es. La tecnología tiene que ser un medio para que contemos mejor las historias, para que el lector o espectador conecte mucho mejor, pero cuando la tecnología se convierte en un fin en sí mismo, hay un problema. El periodista está para contar lo que les pasa a las personas, y si la tecnología deja de ser un apoyo para ese fin, pierde su valor.

Yo siempre he sido muy crítico con eso.  He tenido mucha prevención sobre todo lo que son novedades tecnológicas porque a veces nos subimos al carro de la novedad sin pensar bien si realmente lo último nos ayuda a cumplir ese objetivo de contar mejor las historias.  Hay mucha confusión al respecto y es bueno que se tenga claro que la tecnología está para ayudar pero nunca para sustituir.

 

(P). En esos cambios que se están produciendo, se han introducido en el mundo del periodismo perfiles que hasta cierto punto llegan a marcar cuál debe ser el trabajo del periodista (community managers, data scientist, responsable de analítica…. ¿No ha perdido peso en su trabajo el periodista y en caso afirmativo, cómo revertimos esto?

 

(R). Totalmente de acuerdo con esa reflexión. Yo, por ejemplo, no quiero nunca community managers en los medios en los que trabajo. Creo que la figura del community manager nace cuando viene todo el boom del digital y los directivos que no sabían empiezan a reclutar a personas que tenían ciertas nociones de lo digital o de comunidades de usuarios online, pero no de periodismo.

Yo lo que quiero son periodistas digitales que sepan cómo desenvolverse en redes sociales, pero a mí el valor añadido me lo otorga un periodista, no un community manager. Es verdad que luego es necesario que haya gente de analítica y otros perfiles, porque ayudan a comprender mejor dónde nos encontramos y cuáles son los objetivos, pero evidentemente el que debe llevar el peso es el periodista.

 

(P). Comentas en tu libro que más que gadgets, el periodismo móvil es una forma de pensar. ¿Cuál es esa filosofía del periodismo móvil?

(R). El periodismo móvil, el mojo, dota a los periodistas de una autonomía y una capacidad de ser creativos que hasta ahora era imposible tener. Pero tiene sus riesgos: hay que tener claro para qué o por qué lo queremos, sus limitaciones y cómo compensarlas, y saber que no todo puede cubrirse.

Pero es verdad, por un lado, que lo que antes costaba mucho dinero, ahora se abarata gracias a la tecnología que permite la movilidad al periodista; ahora, por apenas unos euros, podemos tener por ejemplo conexiones con Estados Unidos u otros países en donde se está produciendo una noticia. Te da unas posibilidades que antes no teníamos, y además, como decía, si los periodistas saben hacerlo bien, aporta una enorme riqueza informativa.

 

(P). Pero parece que el periodismo móvil, para muchos, sigue siendo algo así como que donde antes iba un fotógrafo y un redactor, ahora con un redactor pertrechado de un móvil es suficiente. ¿No hay algo de precarización o sustitución de puestos con el periodismo móvil?

(R).  Sí, ese es el error más extendido, el de pensar que es un sustitutivo de algo. Al contrario. En el tema del vídeo, por ejemplo, lo que permite es que los cámaras se centren en lo que puede aportar más contenido de calidad, lo que va a ser diferencial, de mayor valor, y con el periodismo móvil se puede cubrir la actualidad o reforzar algunas áreas, por ejemplo, con entradas en directo mediante móviles. Se enriquece la información, pero el periodismo móvil jamás va sustituir a los cámaras, porque su trabajo, diferencial, es necesario. Son dos funciones distintas, y además, como decía, el móvil tiene sus limitaciones en cuanto a estabilidad, luz, audio… Pero sumando periodismo móvil y el trabajo especializado de cámaras y otros profesionales, el resultado es infinitamente más completo.

 

(P). ¿Qué hacemos con la relación entre los medios y las redes sociales? ¿Seguimos regalando el producto como proveedores de contenidos o deben los medios buscar su autonomía? 

En todo caso, ¿cuál debe ser la relación entre los medios y Facebook, Twitter e incluso Google para no perder su personalidad, dado que los estudios confirman que la gente que accede a las noticias a través de redes sociales apenas recuerdan qué periódico o medio las han publicado?

(R). Es uno de los principales retos que tiene que afrontar el periodismo. Se han cometido verdaderos excesos. Hay medios de comunicación que lo han volcado absolutamente todo sin reservas y ahora se dan cuenta del daño que se han hecho. En 8 al Dia, por ejemplo, jugamos con una doble estrategia: inicialmente compartimos muchos de nuestros contenidos íntegros para generar fidelización y reforzar nuestro valor diferencial. Cuando los hábitos de nuestra audiencia se consolidaron, empezamos a reducir el contenido íntegro que compartíamos, cambiamos la estrategia digital, y comenzamos a mostrar fragmentos de vídeo invitando a la gente a seguir ese y otros contenidos en nuestra web.

Si todo el contenido se consume en las redes, el principal perjudicado es el medio. Hay que tener una estrategia bien diseñada, sin olvidar que al final lo que necesitan los medios es que los lectores vayan a su casa. Justo ayer un amigo me comentaba que las redes sociales son como los bares o la discoteca. Las personas van a conocer a otros, pero probablemente en muchos de los casos lo que se quiere es que al final esa conversación continúe en casa.

Las redes son ese espacio en el que tienen que conocernos aquellos que no están habituados a ir directamente a un medio de comunicación, pero sin renunciar a esa exposición en las redes, que cumple sus objetivos, lo deseable es que el lector que encuentra nuestros contenidos en las redes acabe en nuestra casa, y además descubra todos nuestros productos y pueda convertirse en un lector fiel.

 

(P). De todo lo que viene o ya está aquí, ¿qué te parece que puede ser más disruptivo para los periodistas (realidad virtual, periodismo inmersivo, big data, etc?

(R).  Hay algunos avances que van a aportar mucho al periodismo. De hecho ya están aportando. Por ejemplo, la realidad aumentada o el periodismo inmersivo abren unos campos de pruebas impresionantes. Los reportajes, por ejemplo, del New York Times son estupendos y acercan a los lectores a la información, al tiempo que la enriquecen con puntos de vista y ángulos inimaginables.

La programática, en el campo de la publicidad, también está aportando un valor diferencial. Las posibilidades de la inteligencia artificial y del big data van a ayudar también mucho al periodismo, pero si tengo que quedarme con algo, diría que el blockchain. Creo que va a ser la herramienta definitiva para poder atacar el fenómeno de las fake news, en concreto, pero además permitirá establecer unos cánones de veracidad tales que va a ser muy difícil falsear algo porque la tecnología blockchain lo impide. Se podrá modificar la información, pero nunca borrarla o censurarla. Esa característica de Notario puede aportar muchos beneficios al periodismo en estos momentos.

 

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