Las fuentes de información se multiplican cada día mientras los lectores disponen de menos tiempo para leer. El problema, por tanto, es evidente: cada día se selecciona más qué informaciones leer, ante la infinita oferta de noticias. Pero, ¿cuál es el criterio o los criterios que aplican los lectores, consciente o inconscientemente, para leer una noticia y no otra, aunque ambas hablen de lo mismo y cuáles deberían ser los criterios óptimos en esa elección?

A esta pregunta trata de responder una investigación de la Night Foundation, titulada El Mapa del filtro. Los medios y la persecución de la verdad y la legitimidad.  La investigación ha corrido a cargo Deen Freelon, profesor asociado en la Escuela de Medios y Periodismo de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Según el estudio, son tres los principales filtros que establecemos a la hora de decantarnos por una u otra noticia, y no deberían afectarnos.

Fuentes “agradables” con las opiniones preexistentes de cada persona

Todos tenemos opiniones, y la mayoría no se siente cómodo con aquellas que cuestionan su forma de ver el mundo o entender la política. “En la era pre-digital – indica el informe- la mayoría de las personas formaban sus opiniones políticas basándose en el contenido producido por una pequeña muestra de medios de comunicación. Hoy, nuestras opiniones pueden ser informadas desde casi cualquier perspectiva imaginable. Dada esta situación, no es de extrañar que muchos tiendan a recibir noticias e información que siempre halaga sus opiniones preexistentes. Tal contenido “hiperpartidista” alcanza principalmente a los comprometidos políticamente, mientras que los ciudadanos apolíticos generalmente intentan filtrar la política de sus flujos de información personalizados tanto como sea posible. De cualquier manera, las personas generalmente buscan contenido que se ajuste a sus intereses, lo que a menudo significa optar por flujos de información que no son desagradables, cuando lo más enriquecer debería ser lo contrario. Cuando encontramos una noticia que no está alineada con lo que pensamos deberíamos leerla para contraponer nuestras ideas”.

El valor de la verdad

Según el estudio, “es mucho más fácil decidir si un mensaje es aceptable que si es cierto. De hecho, es muy fácil que algunas personas, incluido el actual presidente de EEUU., hayan sucumbido a la tentación de borrar todas las distinciones entre los dos. Según esas personas, lo que es aceptable es cierto, y lo que es desagradable o no aceptable, según sus opiniones, es falso: así es como las “noticias falsas” son en realidad “mensajes que contradicen mis afirmaciones de hechos preferidos”.

Según el estudio, aunque en diferentes grados, pero ese valor de otorgar verdad a lo que nos es agradable influye también en la selección: “Lo que debería importar es verdadero contra falso, no aceptable contra desagradable, porque las falsedades fuera de los contextos de ficción generalmente son malas. El uso de la amabilidad como un filtro de información primario causa dos tipos de problemas específicos: primero, aumenta la vulnerabilidad de los usuarios a las falsedades seductivas; y segundo, disminuye la probabilidad de que los usuarios encuentren mensajes verdaderos pero desagradables”. Pero, suceder, sucede, y eliminamos por falsas aquellas noticias cuyo mensaje no nos acaba de gustar.

Legitimidad

Las opiniones legítimas generalmente se alinean con los principios morales que se conservan en una amplia gama de sociedades, gobiernos, filosofías y religiones. La legitimidad del contenido, como el verdadero valor, no incluye la aceptabilidad. La amabilidad es esencialmente una característica subjetiva; lo que es agradable para una persona puede serlo o no para otra persona. La legitimidad, por otro lado, es intersubjetiva. Recibe su estatus de valores morales compartidos entre gobiernos, culturas, religiones y filosofías. No es raro que las opiniones sean agradables e ilegítimas o desagradables y legítimas, según el informe.

Es importante incorporar filtros de contenido, especialmente, al interactuar con plataformas de redes sociales. El criterio de filtro del autor del estudio permite tanto estar de acuerdo como en desacuerdo con las opiniones legítimas. Admite con facilidad que la implementación de un sistema de este tipo sería compleja, particularmente dadas las variaciones individuales en sus criterios. Sin embargo, cree que podemos construir un sistema que ofrezca contenido verdadero y legítimo a través de nuestro espectro de acuerdo personal.

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