Los quioscos digitales, de capa caída

Ninguno de los "spotify" del periodismo que han surgido acaba de consolidar su modelo de negocio

Algunos de los periódicos que están integrados en Blendle

Lo que surgió en su día como una forma de integrar contenidos digitales informativos procedentes de diversas fuentes, de manera que los lectores pudieran comprar artículos sin necesidad de ir a cada periódico ni tener que dejar sus datos en cada uno de ellos, no han tenido el recorrido que se esperaba.

Blendle fue uno esos quioscos pioneros, lanzado por primera vez en 2014 y como muchas otras iniciativas parecidas, fue bautizado rápidamente como el iTunes del periodismo. En 2016 saltó el charco y de su sede en Holanda, desde donde trataba de darse a conocer para toda Europa, (se expandió con cierta fuerza por Alemania), fue también a Estados Unidos, y allí se presentó como el Netflix del periodismo.

Ofrece a los lectores historias premium de varias fuentes, en lugar de requerir una suscripción para cada medio de comunicación. Los editores pueden elegir el precio exacto de su artículo, pero las historias generalmente cuestan entre 0.10 y  0.89 euros, aunque es posible también comprar ejemplares completos. Los lectores que acceden por vez primera obtienen automáticamente un crédito de 2.50 euros, lo que les permite probar la plataforma antes de comprometerse más.

Cuando Blendle se lanzó por primera vez en 2014, Frederic Filloux, del Monday Note, según recoge ahora un artículo en Twipe, se apresuró a señalar que los quioscos no serían el salvador del periodismo que algunos esperaban.

“Veo muchas razones para tener fuertes dudas sobre la sostenibilidad de Blendle como un negocio global, y no veo ningún beneficio para los medios digitales”

En ese momento, citó algunas razones por las cuales era escéptico sobre las afirmaciones de Blendle de convertirse en el Itunes del periodismo. 

En primer lugar, el mayor problema es la hiperabundancia de contenido gratuito, apuntó. Mientras que en los Países Bajos, el idioma holandés podría servir como una barrera contra la abundancia de contenido en inglés disponible de forma gratuita en Internet, esto no ocurre en otros mercados.

Al separar los artículos de su contenido, se pierde el valor agregado que este artículo específico tendrá para un lector. ¿Por qué pagar por un artículo sobre un tema, cuando una historia similar está disponible gratis en otro lugar?, se preguntaba.

Sin la comprensión del valor y la confiabilidad del editor, los lectores ya no valorarán el periodismo, apuntaba Filloux, que reiteraba el valor de la cabecera como elemento decisorio a la hora de pagar. Si los lectores están dispuestos a pagar, no será en quioscos donde haya una selección de artículos premium, sino por la información completa del periódico de su referencia, apuntaba el editor de The Monday Note.

En una publicación posterior, Filloux fue más positivo acerca de las perspectivas de Blendle, pero en retrospectiva, su análisis inicial fue notablemente correcto, sostiene el artículo de Mary-Katharine Phillips, directora de desarrollo empresarial en Twipe.

A pesar de la bienvenida inicial y de las dos rondas de financiación, con inversionistas clave como The New York Times y Axel Springer , el futuro de Blendle parece incierto.

NRC, por ejemplo, ha decidido abandonar Blendle porque, según comentaba recientemente su editor en jefe, Peter Vandermeersch, está matando el periodismo a medio y largo plazo.

La decisión de Blendle de ofrecer un modelo similar a Spotify con premium hizo que la NRC decidiera romper los lazos con la startup y se centrara principalmente en su propio paywall.

Otros quioscos y agregadores

Otros quioscos no han sido mejores que Blendle. Texture, el quiosco digital para revistas, fue adquirido recientemente por Apple, que planea integrarlo en Apple News, aunque es verdad que no se trata de un kiosco puro, sino de un agregador de contenido.

Otros quioscos digitales puros son por ejemplo Inkl, la startup australiana con modelos de pago ilimitado y de pago por uso a partir de 15 dólares al mes; y Readly, una startup sueca que ofrece acceso ilimitado a 2.500 revistas por 9.99 dólares al mes. De momento, ninguno de ellos está cobrando protagonismo entre los lectores a una escala que permita confiar en que vayan a suponer una esperanza real para el modelo de negocio del periodismo.

En Francia, SFR también anunció recientemente que invertirá decenas de millones de euros para transformar su quiosco digital SFR Presse. Lanzado por primera vez a principios de 2016 y ofrecido de forma gratuita a los suscriptores de SFR Telco, el rediseño anunciado recientemente para el kiosco SFR Presse  se traducirá en un servicio pago, con un cargo de entre 7 y 10 euros por mes. SFR espera generar ingresos adicionales mediante la conversión de archivos PDF de forma automática en una experiencia de lectura no lineal.

Flipboard, la excepción

La excepción en este panorama de quioscos y agregadores de capa caída ha sido Flipboard, que se lanzó en 2010 y está disponible ya en todo el mundo. Recientemente, los editores comenzaron a observar aumentos masivos en el tráfico de referencia de Flipboard, debido a los cambios en la forma en que Flipboard muestra los artículos. Ahora, los 100 millones de usuarios activos mensuales de Flipboard se dirigen directamente al sitio web del editor. Aún así, muchos editores desconfían de este aumento reciente y se preguntan cuánto durará, apunta el artículo de Twipe.

En Francia, solo Libération  y L’Express, ambos propiedad de la empresa matriz de SFR Altice , y Le Figaro y Le Parisien , están en este momento disponibles en el kiosco digital SFR Presse. Otros editores de periódicos en Francia como Ouest-France y Centre France se han retirado de la iniciativa.

Mindnews también advierte a los editores que tengan cuidado con quioscos que se están alejando de archivos PDF como SFR Presse, porque este cambio significará que la asociación francesa responsable de certificar los números de circulación (ACPM) ya no contará estos lectores. Actualmente, ACPM solo cuenta los lectores en línea a través del número de descargas y aperturas de PDF, y se ha negado a considerar cambiar esta metodología.

Más lectores que nunca van directamente a los editores

En el informe de World Press Trends 2018, que se publicará próximamente en WAN IFRA, “aprenderemos que los lectores de hoy están prefiriendo acceder al contenido directamente de los editores, en lugar de hacerlo desde plataformas o kioscos. También hemos visto en el Informe de Noticias Digitales de Reuters que los lectores dependen cada vez menos de plataformas como las redes sociales como fuente de noticias. Los editores inteligentes entenderán que esta tendencia significa que necesitan enfocarse en sus propias plataformas, en lugar de buscar distribuidores externos para su contenido”, según Mary-Katharine Phillips

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