La transformación digital de redacciones enfocadas al producto impreso por otras menos centradas en el soporte y más en el producto y en su distribución en cualquier plataforma con un contenido nativo encalla en muchas ocasiones desde el primer momento, pero en otras ocasiones falla cuando ya se ha cubierto la primera etapa y la energía inicial para vencer la resistencia al cambio va disminuyendo.

El Institute for Media Strategies, con sede en Londres, integrado por especialistas en transformación digital de medios, considera que dos de los principales problemas en ese camino hacia la transformación digital de los periódicos son, por un lado, una información insuficiente, y por otro, un pésimo estilo de comunicación.

Información insuficiente

“Independientemente de lo que la redacción quiera implementar, incluso la actividad más sencilla, el éxito está directamente relacionado con la forma en que se comunica”, indica el instituto en un estudio.

Desde el comienzo, “debe haber una amplia y profunda gama de información disponible, particularmente en lo que afecta a flujos de trabajo, turnos, estructuras de rutina y roles laborales. En una redacción, por ejemplo, el esfuerzo que se estaba haciendo con respecto a los cambios que afectaban al personal se fueron al traste porque los jefes no proporcionaron suficientes detalles sobre algo tan simple como un nuevo cronograma y procedimientos para las reuniones informativas”.

Según el instituto, “a pesar de que el plan para reuniones informativas mucho más breves fue beneficioso, toda la redacción criticó la idea porque solo se les dio un esquema general. La incomprensión masiva llevó al rechazo de una idea perfectamente plausible, que había sido pensada con calma, pero la ejecución de la comunicación falló”.

Si falla la comunicación, “los redactores se darán cuenta de que falta mucha información y considerarán que la idea es defectuosa porque no se ha pensado bien, aunque realmente esté bien pensada. Incluso los planes excelentes, si no están documentados o comunicados adecuadamente, pueden fracasar”.

Tan importante es, por tanto, “el proyecto en sí como la forma en que se va a comunicar”.

Pésimo estilo de comunicación

El estilo de comunicación es igual de crítico, según el citado instituto. “Haga que todo sea más complicado de lo necesario (piense en esas presentaciones de PowerPoint con muchas diapositivas y en los gráficos de Gantt) y nadie hará preguntas porque no quiere parecer tonto frente a sus compañeros”.

Los responsables de comunicar, una vez han acabado su trabajo, “suelen pensar que la fase de anuncio fue un éxito, pero en realidad muchas veces la gente ha huido enseguida a sus sillas para comentar lo confuso que es todo y los y malentendidos que hay. Para que el cambio funcione, los mensajes complejos necesitan plasmarse de una manera sencilla”.

Según el estudio, “esto significa dividir el proceso en partes manejables, proporcionando descripciones claras de cómo cada sección y departamento, e incluso las personas, participarán y se beneficiarán del cambio. Para garantizar que la información sea aceptada y comprendida en la sala de redacción, es esencial centrarse en un ritmo claro de implementación, eliminar toda jerga y formas de comunicación “corporativas” sofisticadas.

Hemos visto una gran tasa de éxito cuando se han realizado rondas de conversaciones con grupos pequeños o parejas de personas, o incluso manteniendo discusiones individuales, luego de que se iniciaron ciertos procesos de cambio complejos o difíciles. El objetivo es producir comentarios, verificar la comprensión y la claridad, y reducir el riesgo de que las personas difundan rumores, involuntarios o no. Reducirlo a nivel personal garantiza que los cambios y sus razones sean absorbidos por el “sistema nervioso” de la sala de redacción”.

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